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lunes, 7 de noviembre de 2022

Siete maneras de llevar una chaqueta verde oliva

Buenos días.
Hoy vengo a pasar revista de quién tiene, o quién carece de una chaqueta verde oliva.
Los primeros, hacéis muy bien, como observaréis a continuación.
Los segundos, esperamos Martita y yo convenceros enseguida de la necesidad de su adquisición.


El primer estilismo tiene un look muy marcial en la parte alta, pero queda contrarrestado de un plumazo, bueno, de un "florazo" más bien, con esos pantalones taaaan femeninos.

La corbata de rayas sube a la cara los mismos colores del pantalón

y la flor de lis del ros le da un toque afrancesado (aunque he de confesaros que era la insignia de mi asociación de girl-scouts de cuando era pequeña).

A ver, creemos que las botas le dan el punto de mujer "que pisa fuerte" al conjunto, pero eso ya para gustos...

Pasemos a un look más minimalista, menos atrevido si no eres una preciosa nancy rubia de los 70.

Se trata de un mono vaquero simple y clarito, pero la chaqueta verde oliva con ochos en los costados da ese plus de distinción.

Para un look más desenfadado y colorido, la podemos combinar con una camiseta beige, una falda rojo fiesta, medias rojas, botas beige

y un gorro de lana verde más vivo, con ochos también protagonistas.


La camiseta tiene una niña esquimal pelirroja bien abrigadita.

Que queréis un look más infantil, de colegiala austriaca??

Pues no tenéis más que combinar la chaqueta verde oliva con un pixie del mismo color con ochos y pompones, una blusa de flores verdes, una faldita tableada beige y unos calentadores en color nieve sobre las botas de cordones.

Las más atrevidas disfrutaréis viendo a Martita vestida con un estilo folclórico eslavo.

Muchos tonos de verde y naranja en falda, bolso, pulseras y... redecilla/chal para el pelo.

Vale, ya sé que este no es un look que todos os pondríais pero...

no está Martita preciosa con él??

Cambiamos de país para acercarnos más a un chic francés con la preciosa boina roja, los pantalones de cuadros de pata de elefante, la delicada puntilla de la blusa,

el bolsito silvestre en bandolera y el foulard al cuello, look perfecto para una tarde fría de otoño.

Y por último, combinada nuestra versátil chaqueta con un vestido azul cobalto con un estampado

de lo más silvestre, con ciervos, flores, abetos, 

hojas de arbusto, tipis indios y corazoncitos.

Un vestido muy femenino y cottagecore con lacitos beige en la cintura que conjuntan con el beanie y las medias de ochos en ese color.

Esperamos haberos creado la necesidad de tejer una chaqueta verde oliva para alegrar vuestro armario y nos gustaría saber cuál ha sido vuestro favorito.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Blancanieves y los tres deseos

Hoy os voy a contar una historia que empieza -como todas- por:

Érase una vez una chiquilla de tez blanca como la nieve y pelo brillante como el oro, llamada Blancanieves. Aunque cuando se trenzaba el pelo, también le llamaban Ricitos de oro. 

Cuando era pequeña, era un patito feo y flacucho como una lesly,


pero un día, en el interior de una cueva llena de tesoros, frotó una lámpara de aceite de la que salió un humo espeso con un genio dentro que le concedió tres deseos.

Su primer deseo fue que al crecer se convirtiera en el hermoso cisne vinílico que ahora es.

Su segundo deseo fue una casita silvestre toda cubierta de chuches y chocolate en medio del bosque. Deseo concedido. Ante sus ojos apareció la casa de sus sueños.

Al entrar en ella encontró tres sillas (una grande, una mediana y una pequeña), tres platos de sopa sobre la mesa (uno grande, uno mediano y uno pequeño) y tres camas (una grande, una mediana y una pequeña, claro). 

Aquello le pareció muy extraño, pero no tanto como el gato con botas que encontró en el jardín trasero, vigilando a una ratita muy peripuesta que barría su casita, tralará larita. 
Así que tenía compañía, de ahí lo de todo por triplicado.

De repente, a lo lejos se escuchó una música de flauta flotando en el aire. La ratita dejó la escoba y se fue en pos de la música. El gato, de dos zancadas, alcanzó al flautista y se fue también. Tras el flautista, Blancanieves vio pasar a toda una procesión: la ratita presumida, el gato con botas, tres cerditos, diez bailarinas con las zapatillas desgastadas, un niño de madera con una nariz enorme, otro niño tan pequeño como un garbanzo y cuatro animales (un gallo, un burro, un gato y un perro) tocando distintos instrumentos.

Blancanieves (o Ricitos de oro, según su peinado) se quedó sola de nuevo, pero recordó que aún le quedaba un deseo del genio de la lámpara por pedir.

Pidió que vinieran a vivir con ella a su casita todas las niñas y niños que tuvieran la cabeza llena de historias. Así que, de la nada, llegaron Caperucita, Cenicienta, Matilda, Ana Shirley, Huckleberry Finn, Peter Pan, Wendy, Jack (con sus habichuelas), Alicia, Simbad, Tom Sawyer, Peter, Susan, Lucy y Edmund Pevensie, Mary Lennox, Heidi, Pippi Langstrump, Anika, Tommy, Bastian, Jim Hawkins...

En fin, aún hay sitio para alguno más. Lo único, que han tenido que ampliar (y bastante) el ala de habitaciones.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Lecturas de otoño

En otoño, los días se acortan y apetece más sentarse con un buen libro en vez de estar persiguiendo pájaros por el jardín, subiéndose a los manzanos o buscando hadas y duendes por el bosque circundante, no creéis??


Bueno, entonces pensáis como yo. Aunque no como estas cinco pilluelas que he tenido que llamar a toque de silbato para que entraran en la Biblioteca y eligieran su libro favorito para después de la merienda.

Madre mía, la de protestas que he tenido que aguantar: que si estaban en lo más interesante del juego,

que si habían recogido más setas que las Barriguitas,

que ya estaban a puntito de cazar un despistado duende,

que si yo pienso que hace frío es porque estoy parada toda la tarde preparándoles más deberes, pero que en el jardín no hace nada de frío...

Visualizad cinco voces agudas y enfadadas hablando a la vez. Lo tenéis?

Menos mal que nuestra sala de lectura es de lo más agradable del mundo, y en cuanto les he abierto la puerta y han cogido sus libros favoritos, se ha hecho el silencio.

Porque les encanta protestar, 

pero leer TAMBIÉN está entre sus actividades favoritas. 

Lucy Honeychurch ha elegido Las aventuras de Tom Sawyer. 

Le encanta el pasaje donde Tom convence a sus amigos de que le paguen a cambio de que les permita pintar la valla. El colmo de la desfachatez!

Annie, fiel a su color favorito, ha escogido a Caperucita roja.

No se cansa de oír hablar a Caperucita y al lobo.

"Qué ojos tan grandes tienes!"  es una de sus frases favoritas.

Sol admira a Jo March de Mujercitas.

Aunque a veces, también admira a Amy, porque se siente identificada con ella.

Susi se pirra por el chocolate y fantasea con encontrar una casita como la de Hansel y Gretel en medio del bosque.

Aunque está haciendo un cursillo de apertura de jaulas por correspondencia.

Elisa ha elegido Alicia por lo de la fiesta de No cumpleaños.

Le encanta poner todas nuestras teteras en la mesa y celebrar una merendola cada tarde.

En fin, que las tengo a todas enfrascadas en la lectura. Voy a escoger un libro yo también.
 

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