Seguro que ya habéis imaginado qué tipo de prueba le iba a hacer a Sol, nuestra Princesa por sorpresa, para averiguar si en verdad era una Princesa, como ella afirmaba (y todos los indicios lo confirmaban).
Exactamente, la prueba que a todos los que seáis Príncipes o Princesas, y hayáis llegado a una casa o biblioteca extraña os habrán hecho: la prueba del guisante bajo los diez colchones.
Estuve charlando un ratito con Sol, para ir conociéndola, para ver qué me contaba, escuchar su acento, fijarme en sus expresiones, conocer su historia. Le preparé esa enorme cama con diez colchones y un diminuto guisante bajo ellos y la convencí de que al estar tan cansada, necesitaba al menos diez colchones para dormir a gusto.
Las demás niñas le dejaron un camisón (de su talla, curiosamente) y yo le ayudé a subirse sin escaleras a los diez colchones.
La arropé, le di las buenas noches, le deseé felices sueños, eché un vistazo al guisante y salí del dormitorio.
Sol, vuelta para acá, vuelta para allá.
A pesar de estar agotada, no pudo pegar ojo en toda la noche.
Eso es lo que nos dijo a la mañana siguiente. Que no sabía por qué, pero que notaba como algo duro bajo el omóplato derecho y que le fue imposible dormir.
Comprobado: tenemos una Princesa de Famosalandia en la Biblioteca.
Dice también que estuvo un rato esperando el desayuno en la cama, pero que cuando vio que pasaba el tiempo y nadie llegaba con la bandeja, decidió bajar al comedor. Pregunta que si no le vamos a llevar nunca el desayuno a la cama...
Lo llevas claro, guapa.