Habréis notado que hace mucho que no salen mis leslys en el blog. Y es que tenemos una noticia que
ahora ya podemos dar.
Ya no hay peligro de que los malvados piratas se vuelvan a llevar a
Bimba. Con esto del confinamiento, las fronteras están cerradas y ya por fin está a salvo.
Pero... os voy a contar la historia desde el principio.
Todo ocurrió antes del confinamiento, cuando algunas niñas se fueron al puerto a buscar a Botarate y a dar un paseo.
Silbaron y llamaron a voces a Botarate, y éste llegó corriendo al verlas.
Les hizo fiestas a todas y las niñas estaban encantadas de verle de nuevo.
Brandy y Gabsy no le conocían, pero enseguida congeniaron con él por todo lo que habían oído hablar del bribón más encantador del puerto.
Tras unos barriles de pescado, Pirouette descubrió unos ojos azules y un flequillo rubio. Pirouette es muy sociable y se acercó a la niña escondida diciendo:
-"Hej! Ez que tú ezconderrrte de nozotrrras??"
-Porca miseria, non parlare così forte, non voglio che quei pirati puzzolenti mi trovino!
Mi sonno imbatutta sulla barca sbagliata. Era una nave pirata! Ho pulito il ponte per tutto il viaggio e finalmente sono scapatto.
Sono solo una bimba piccola e voglio trovare una casa e amicci.
-Pero cómo te llamas?- pregunta Chloé.
-Y de a dónde vas a ir?- apostilla Lucy.
-Ma chi sei voi e da dove vieni?
-Oye Bimba, no te entiendo nada, tú parlas tutti en italiano, tú non parlare español silvestre??- le pregunta Gabsy, mezclando idiomas.
-Solo capisco un pochino, ma io voglio aprender spagnolo.
-Puez hale, vente parrra la Biblioteca Silvestrrre, que donde caben 16, caben 17.
-Ya verrráz que contenta ze va a ponerrr la bibliotecarria cuando te conozca. Le chiflan los marinerrroz desde siempre.
Y marcharon todas en fila, unas detrás de otras, con Pirouette pisando a Bimba y con Chloé cerrando la marcha para que ninguna se perdiera.
-Aspetta, dirò addio al cane.
-Ciao, amico, ci vediamo presto.
Y así es como ha llegado Bimba a nuestra tripulación, digo a nuestra Biblioteca. No lo vayáis contando por ahí, que nunca se sabe si llegará a oídos de los malvados piratas.