Verde es la niña. Tiene verdes ojos, pelo verde.
Su rosilla silvestre no es rosa, ni blanca. Es verde.
¡En el verde aire viene! (la tierra se pone verde).
Su espumilla fulgente no es blanca, ni azul. Es verde.
¡En el mar verde viene! (el cielo se pone verde).
Mi vida le abre siempre una puertecita verde.
Es un poema de Juan Ramón Jiménez que siempre me ha encantado, y no se me ocurrió otra forma mejor para enseñaros el progresivo cambio de imagen de Olivia, quien antes era incapaz de ponerse una faldita o un bolso. Al final se quedó con el gorro, a pesar de estar avanzada la primavera. Pero le sienta tan bien....
La verdecilla
Verde es la niña. Tiene
verdes ojos, pelo verde.
Su rosilla silvestre
no es rosa, ni blanca. Es verde.
¡En el verde aire viene!
(la tierra se pone verde)
Su espumilla fulgente
no es blanca, ni azul. Es verde.
¡En el mar verde viene!
(el cielo se pone verde)
Mi vida le abre siempre
una puertecita verde.
Juan Ramón Jiménez